Cuaderno de Señales

Qué significa sentir una presencia en la habitación al despertar

2026.06.25
Presencia en la habitación al despertar, señal del más allá o duelo: dormitorio en penumbra al amanecer

Abro los ojos antes de que suene la alarma y el cuerpo ya lo sabe: hay alguien sentado al borde de la cama, justo donde mamá se sentaba para avisarme que era hora del turno. No me muevo. Ese primer segundo, entre el sueño y la vigilia, es donde vivo casi todas mis preguntas sobre señales del más allá, y también donde más desconfío de mí misma.

Antes de seguir, lo de siempre para quien recién llega a este cuaderno: hay enlaces de afiliado a Hotmart en esta entrada. Si te matriculas en algo desde acá, me llega una comisión, sin que a ti te cueste más. Solo menciono cursos donde puse mi nombre y mi tiempo real; lo que apenas curioseé, lo digo aparte. Y una aclaración que repito porque me importa: no soy médium certificada ni terapeuta de duelo. Soy auxiliar de enfermería con un cuaderno verde y demasiadas preguntas sin cerrar.

Lo que la clínica me enseñó y lo que el cuaderno verde todavía pregunta

Llevo más de una década trabajando como auxiliar de enfermería en una clínica cerca de la Av. Goyeneche, y ahí aprendí a desconfiar de las explicaciones fáciles. Sé lo que es la falta de oxígeno, sé lo que es una alucinación hipnopómpica y sé lo que dicen los manuales sobre la parálisis del sueño. Por costumbre profesional, casi mecánica, lo primero que hago cuando siento ese peso al borde de la cama es mover los dedos de los pies, para comprobar que no estoy paralizada. No lo estoy. Puedo moverme, puedo escuchar la calle despertando abajo. Simplemente no estoy sola en el cuarto.

Luz de madrugada entrando a un dormitorio de sillar blanco en Yanahuara, Arequipa, durante un episodio de duelo y espiritualidad

En el cuaderno verde no anoté ningún diagnóstico esa vez. Escribí solo una frase: que se sentía como cuando ella se sentaba a esperar que me alistara para el turno. Esa tensión entre lo técnico y lo que dicta el pecho es la que cargo desde que se fue, en 2021, por el cáncer de páncreas — una mezcla de duelo y espiritualidad que ningún manual de enfermería explica bien. Hay días en que pienso que estoy proyectando mi duelo sobre un cuarto vacío, y otros en que esa explicación se siente incompleta. Los primeros meses probé de todo, o creí que probaba: los libros de duelo que me regalaron en el velorio se quedaron casi todos a medias en el estante, ninguno se dejó terminar. Las palabras de otra persona, por buenas que fueran, no alcanzaban para esto tan mío.

¿Qué pasa en el umbral entre el sueño y la vigilia?

Le puse nombre en el cuaderno hace tiempo: el umbral de la vigilia. No es sueño todavía y no es estar despierta del todo; es esa rendija de segundos donde el cuerpo ya siente pero la cabeza todavía no clasifica nada. En la clínica lo llaman estado hipnopómpico, un residuo del sueño que se cuela en la vigilia. Yo lo vivo distinto: es el momento donde más se parece a que alguien más está en el cuarto, porque la parte de mí que filtra y explica todavía no ha terminado de encender. No te digo que ahí vive mamá. Te digo que ahí es donde la pregunta se siente más honesta, antes de que la razón entre a poner orden.

Lata antigua de crema de manos en una cocina, recuerdo de duelo y espiritualidad al despertar

Teófilo, mi vecino del cuarto piso, dice "a mi esposa le gusta el pan con anís" así, en presente, como si el tiempo no hubiera pasado del todo. Yo ya no lo corrijo. Algo de eso —hablar de alguien ausente como si siguiera ahí— se parece más a lo que yo siento que cualquier explicación del manual, y en mi familia esto siempre se llamó intuición femenina antes que aparición: una manera de saber sin poder explicar por qué, que mamá tenía y que recién estoy reconociendo en mí.

Mi papá, que es católico y no falta a misa, tiene su propia manera de incomodarse con estas conversaciones, y no es un tema que forcemos en la mesa. A otras personas del cuaderno les toca distinto: un objeto que se cae solo, una puerta que se cierra sin viento. A mí, esta vez, no me tocó nada de eso, ni tampoco el sueño repetido que sé que persigue a otra gente noche tras noche, siempre en el mismo lugar.

Las especias del mercado de la Calle San Juan de Dios

Hace seis semanas, un jueves entre turnos, pasó algo distinto en el mercado central de la Calle San Juan de Dios, en el pasillo de especias y hierbas donde mamá compraba el orégano y la muña. Desde que se fue, yo paraba siempre en ese mismo puesto, aunque no necesitara nada, solo por quedarme un rato cerca de lo que ella tocaba.

Cuaderno verde de señales junto a bolsas de especias, mediumnidad para principiantes en el mercado de Arequipa

Esa mañana crucé todo el pasillo sin detenerme, y solo caí en cuenta media cuadra después, ya camino a la combi. No sé si fue una mejora real o una costumbre que se apagó sola; lo anoté igual en el cuaderno, con la pregunta abierta como siempre. Qué bestia, pensé, ni cuenta me di.

¿Sirve de algo un curso de mediumnidad para principiantes?

Un par de semanas antes de todo esto ya me había matriculado en Medium Certificado + Avanzado. No era la primera vez que probaba algo así —antes hice un par de cursos básicos en Hotmart— pero este prometía ayudarme a distinguir entre energía residual y algo más, y yo necesitaba estructura para tanta duda suelta. El nombre "Certificado" es del vendedor, no una acreditación oficial, y eso lo dejo clarito porque me importa ser honesta con quien lee esto.

Mujer con escalofrío al despertar, reflexionando sobre intuición femenina y señales del más allá

En el foro del curso conocí, sin verla nunca en persona, a Edelmira Parreño, otra alumna que suele llevarles la contraria a los instructores, siempre con respeto, y que yo leo como su forma particular de cuidar el espacio. Verla cuestionar en vez de tragarse todo me hizo confiar más en el grupo que en el certificado mismo.

La comunidad es activa, y eso ayuda cuando uno duda tanto como yo; el nivel avanzado sirvió para no quedarme estancada en lo básico. Pero no es terapia, y no reemplaza el trabajo con un psicólogo; algunos módulos además parten de creencias que yo no comparto del todo, y prefiero decirlo antes que venderte una experiencia perfecta que no tuve. Aprender esto, como aprender cualquier oficio, es un proceso con sus propios tropiezos, no una revelación de un solo módulo. Si te late explorar esto con más estructura, échale un ojo a los beneficios de llevar un diario mientras armas tu propio proceso.

Si lo tuyo es algo más manual para empezar, el Taller de Ángeles es una entrada más sencilla; a mí me sirvieron las cartas angelicales para ponerle nombre a un par de señales, aunque está más pensado para lectura sistemática que para acompañar un duelo puntual, y no responde directamente la pregunta de si esto es real o proyección. El tarot, en general, me parece más un ejercicio para afinar la intuición propia que un método para predecir nada. Esas mismas cartas tampoco explican por qué a veces siento olores específicos que no deberían estar en un cuarto vacío; eso lo sigo procesando aparte, en el cuaderno.

Cerrando el cuaderno, sin certeza pero con más calma

Hoy volví a sentir ese peso al borde de la cama, un mes después de lo del mercado. No hubo escalofrío ni luz especial, solo la misma certeza de siempre y la misma pregunta sin respuesta cerrada. Me levanté, tomé agua en la cocina y me quedé un rato en el balcón viendo el Misti, que no explica nada ni promete nada, solo sigue ahí.

Volcán Misti visto desde un balcón de Yanahuara al amanecer, cierre de una entrada sobre duelo y espiritualidad

La costumbre que sí cambió en estos meses de anotar cada episodio es esta: no necesito decidir si es mamá o es mi cabeza para que el gesto sirva. Anotarlo, quedarme quieta un momento antes de levantarme, dejar que la sensación termine sin apurarla —eso es lo que de verdad cambió cómo llevo las mañanas, más que cualquier explicación que termine de convencerme del todo.

Cuando sientas ese peso al despertar, no busques que alguien te lo confirme del todo. Habla con quien te haga bien —psicóloga, hermana, vecino— y si un curso como Medium Certificado + Avanzado te da estructura para tus propias dudas, bienvenido sea; a mí me sirvió como brújula, no como respuesta final. Lo que de verdad importa es lo que te ayude a respirar mejor la mañana siguiente.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.