Cuaderno de Señales

Significado de ver mariposas tras el fallecimiento de un ser querido

2026.08.03
Mariposa naranja al vuelo sobre un jardín en Arequipa, imagen sobre el significado de ver mariposas tras el fallecimiento de un ser querido

Dos mariposas cruzan el sendero de eucaliptos del Parque Selva Alegre casi al mismo tiempo, y solo una me detiene el paso. La primera pasa de largo, sin más. La segunda baja en espiral y se posa en el borde de mi termo de té, abriendo y cerrando las alas naranjas. Ahí empieza la pregunta que más me hago al buscarle significado a las señales de duelo en cosas pequeñas: ¿por qué esa mariposa cuenta, y la otra no?

Antes de seguir: comparto aquí enlaces a un par de cursos de Hotmart sobre mediumnidad y cartas que probé yo misma; si te inscribes por ellos no pagas nada extra, la comisión sale de la plataforma. No soy médium certificada ni terapeuta — soy auxiliar de enfermería con un cuaderno de lino verde donde anoto lo que no sé explicar.

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Dos mariposas, misma tarde, dos reacciones

Sentada en la banca, el frío del asiento sube por la espalda mientras miro a la monarca quedarse ahí, sin salir volando aunque muevo el termo un poco. Mi lado técnico — años viendo signos vitales en una clínica — dice que busca sales o humedad en el borde de la tapa. Pero que se quede tanto tiempo, justo en ese momento, no encaja del todo con la explicación simple. Qué bestia cómo la cabeza intenta ponerle nombre a todo mientras el pecho solo quiere quedarse quieto un rato más.

Mariposa monarca posada en el borde de un termo de té, ejemplo de señal de duelo cotidiana

La otra mariposa, la que pasó de largo, seguramente hizo lo mismo en algún otro borde de alguna otra taza, en algún otro parque de Arequipa. Nadie la anotó. Nadie le preguntó nada. Ahí está la primera pista de esta comparación: la diferencia no está tanto en el insecto como en quién estaba mirando, y en qué estaba pensando esa persona en ese segundo exacto.

¿Cuándo es demasiado fácil llamarlo señal?

Trabajo en salud y sé lo fácil que es ver un patrón donde solo hay estadística. En una guardia larga, cualquier detalle raro puede sentirse cargado de significado si una está cansada o triste. Llamar señal a cada mariposa que aparece — en un parque lleno de flores, en temporada de polinizadores — sería quedarme con la lectura más cómoda, no con la más honesta. Esa es la trampa: cuando todo puede ser señal, nada termina siéndolo de verdad.

Descartar cada aparición solo porque hay una explicación biológica también tiene su trampa. Ignorar lo que una siente en el pecho — por incomodidad, por miedo a sonar tonta frente a las compañeras de turno — tampoco es honesto. La comunicación espiritual, si es que a esto se le puede llamar así, no me llega como un mensaje claro; me llega como una duda que se queda pegada más tiempo de lo normal.

Cómo distingo una señal de una coincidencia cualquiera

Con los años dejé de preguntarme qué animal es y empecé a preguntarme qué sentía yo antes de verlo. Si el cuerpo ya estaba en calma y el insecto solo pasa, lo dejo pasar también. Si hay una sensación física concreta — un peso que se afloja en el pecho, un calor repentino en las manos — antes de que la mariposa aparezca, esa sí la anoto en el cuaderno verde. No es infalible. Es, eso sí, el único filtro que me ha servido después de tantas dudas. Para quien recién empieza a notar este tipo de sensaciones, algo parecido a lo que se explica en pasos para usar el tarot y conectar con la intuición personal puede ayudar a ponerle palabras al asunto, aunque a mí el tarot en sí nunca me terminó de convencer.

Casillero de enfermería con uniforme azul y un cuaderno de notas verde para anotar señales de duelo

No todas las señales llegan con alas. Los colibríes, por ejemplo, se leen distinto — más sobre visitas breves que sobre compañía sostenida, según lo que cuentan quienes escriben sobre qué significa ver colibríes después de la muerte de un ser querido. Comparado con eso, la mariposa que se queda quieta tanto rato se siente casi como una decisión, no como una visita de paso.

También cuentan los sueños, los olores y los objetos que se caen

El cuaderno verde no solo tiene mariposas. Ahí van los sueños que se repiten, aunque a un sueño le cueste más convencerme que a un insecto real frente a mis ojos. Ahí va también ese perfume de algo suyo que aparece de pronto donde no debería, y que se va tan rápido que dudo si lo imaginé. Hay quien anota un objeto que se cae solo, sin corriente de aire ni golpe que lo explique; yo también lo hago, aunque casi nunca sé qué hacer con esa entrada después de escribirla.

Una madrugada me quedé despierta viendo parpadear la luz del cargador del celular en la oscuridad del cuarto, ese punto pequeño prendiéndose y apagándose, y sentí — antes de pensarlo — que no estaba sola del todo en ese silencio. Es un tipo de señal distinto: no viene de afuera, viene de ese instante justo al despertar en que el cuerpo todavía no decide si está dormido o no.

Mi papá, que es católico, tiene su propia manera de sostener esto, y a veces chocamos sin pelearnos de verdad; él reza a su modo, yo anoto al mío, y ninguna de las dos cosas parece cancelar a la otra.

El primer curso que tomé fue más sencillo, el Taller de Ángeles y Lectura de Cartas Angelicales, y ese sí me sirvió para dejar de sentir vergüenza por anotar estas cosas en primer lugar.

Banca de madera al aire libre con vista al volcán Misti en Arequipa, un lugar de pausa durante el duelo

Más adelante, en uno de los módulos del Medium Certificado + Avanzado mencionan un pequeño ritual de protección antes de sentarse a 'conectar' con algo; lo probé una vez, más por curiosidad que por convicción, y no noté diferencia real entre hacerlo y no hacerlo.

Computadora con un curso online de mediumnidad abierto junto a un cuaderno verde de señales

Lo que no funcionó — y lo que sí ayuda a otros a procesar el duelo

Fui a terapia por el seguro social durante seis meses después de que mamá murió, con una psicóloga que hacía su trabajo, pero al final de esas sesiones seguía sin saber qué hacer con esa sensación rara de estar acompañada por algo que no podía nombrar. No fue su culpa ni la mía; simplemente esa pregunta específica no cabía del todo en el formato de las citas de media hora. Sigo pensando que la terapia ayuda con el duelo en general — se lo digo a las familias que veo en el trabajo — pero para esta parte puntual necesité otra cosa.

A una amiga, en cambio, lo que la sostuvo fue completamente distinto: baila marinera en la academia del barrio todos los miércoles por la tarde, y dice que ahí es donde procesa lo que sea que necesite procesar, sin cuadernos ni señales de por medio. Verla me recuerda que no hay una sola forma correcta de sobrellevar esto, aunque a mí me tocó la que se escribe en tinta verde.

Cuando la duda se pone especialmente necia, releo algo que escribí hace tiempo sobre cómo saber si son señales de seres queridos o mi imaginación, más que nada para recordarme que dudar no significa estar inventando todo.

La regla que aplico en mi diario de señales antes de anotar una mariposa

No toda calma necesita una mariposa que la explique. Ordenando el armario de mamá una tarde tranquila, con las manos firmes y una taza de té frente al Misti, sentí algo parecido a la paz sin que ningún insecto se posara en nada — y esa vez no anoté nada en el cuaderno porque no hacía falta anotar lo que ya se sentía completo.

La regla, entonces, quedó simple: si la sensación física llega antes que el animal y se sostiene después de que se va, la mariposa merece una línea en el cuaderno verde. Si la sensación no estaba ahí y el insecto es solo parte del paisaje de un parque con flores, la dejo volar sin anotarla, y está bien que así sea. No necesito que cada mariposa signifique algo para que mamá siga presente en lo cotidiano. Si te interesa armar tu propio criterio para esto, el Medium Certificado + Avanzado me dio un vocabulario más ordenado para nombrar lo que ya sentía, aunque el filtro final — sentir primero, verificar después — lo terminé de construir yo sola, cuaderno en mano.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.