Cuaderno de Señales

Significado de sentir olor a comida de un familiar fallecido en la cocina

2026.08.23
Significado de sentir olor a comida de un familiar fallecido en la cocina: el aroma de un plato que no está en la estufa

Tres veces en los últimos seis meses el olor a comida de mamá me ha detenido en seco en la cocina, sin ninguna olla encendida ni vecino cocinando cerca. Le dicen clariosmia a esto, aunque el nombre técnico no explica el vuelco que da el estómago. Ajo frito y chicha de guiñapo la primera vez; canela y clavo de olor después, como el ponche que ella preparaba cuando arreciaba el frío en Arequipa. Nada en la estufa. Nada en el aire real. Y sin embargo ahí estaba, tan nítido que busqué con la mirada el vapor de una olla que no existía.

Antes de seguir, la nota de siempre para este cuaderno: aquí hay enlaces de afiliado a cursos de Hotmart, y si te matriculas en alguno por mi recomendación, me queda una comisión sin que a ti te cueste nada extra. Escribo solo sobre lo que he probado o estudiado yo misma, entre turno y turno en la clínica. Ninguno de estos cursos reemplaza terapia ni un duelo trabajado con un profesional; esto sigue siendo un cuaderno de dudas, no un manual espiritual.

El cuerpo reacciona antes que la cabeza. Un vuelco frío me sube por la nuca cuando el aroma aparece, y eso no me lo enseñó ningún curso. Sé, por mis años en enfermería, que el olfato y la memoria van pegados de una manera que no me corresponde explicar aquí, pero la sensación física sí la puedo describir, y no sale de ningún libro de texto. Se lo mencioné una vez a Azucena, mi compañera de tantos turnos nocturnos en la clínica; escuchó con esa seriedad suya de no repetir nada a nadie, y no me dijo si le parecía raro o no. Me bastó con que escuchara. Este diario de señales, aunque yo le digo simplemente cuaderno verde, no juzga; solo registra.

La distinción entre señal y necesidad mental

Clariosmia y duelo: distinguir una señal real de un recuerdo fabricado por el cerebro en la cocina

Los primeros meses después de que murió mamá probé de todo para sentirme menos sola en esta cocina. Tomé alprazolam para dormir durante tres meses seguidos, con indicación médica, y no me dio ningún alivio que durara — apenas unas horas de sueño plano, sin sueños, sin nada que recordar al despertar. Lo dejé. Los olores, en cambio, nunca los busqué. Aparecieron solos, en momentos que no elegí, y esa es la primera diferencia que uso para distinguir una señal de un invento mío.

La pregunta que me hago cada vez es simple: ¿estoy oliendo esto porque lo necesito con desesperación justo en ese momento, o apareció de la nada mientras hacía otra cosa? Si es lo segundo, lo anoto sin pelear con la duda. Si es lo primero, sospecho de mí misma antes de creerme nada.

Clariosmia y duelo, dos palabras para el mismo nudo en el estómago

Diario de señales del más allá: cuaderno verde donde se anota el momento exacto del olor a comida familiar

A este fenómeno de sentir el olor de alguien que ya no está se le llama clariosmia, y no significa que mamá esté cocinando en otra dimensión — o al menos no es así como lo entiendo después de cinco años anotando esto en el cuaderno verde. Empecé a estudiarlo con más orden en el Medium Certificado + Avanzado, donde lo explican como una especie de memoria química (el nombre "Certificado" lo pone quien vende el curso, no una institución oficial, y siempre lo aclaro cuando lo menciono). No lo tomo como ciencia comprobada ni como comunicación espiritual garantizada, solo como una forma de ponerle nombre a lo que ya sentía.

Una lectora que me escribió desde Oaxaca, Clarita, me preguntó hace poco si esto contaba como señal incluso sin ningún sueño de por medio. Nunca me ha dicho si cree en estas cosas o no, y yo tampoco se lo he preguntado, pero le respondí lo mismo que me digo a mí: el olfato no necesita imagen ni relato para dejarte marcada. Es distinto a soñar con un ser querido y que no hable, donde algo se ve pero no se resuelve; el aroma te envuelve directamente, sin escena, sin necesidad siquiera de estar dormida.

El olfato también puede ser un tema médico, no solo espiritual

Diferencia entre clariosmia por duelo y alteraciones del olfato de origen médico como la parosmia

Hay personas para quienes oler cosas que no están ahí no tiene nada que ver con el duelo. Quienes atravesaron anosmia o parosmia después del COVID a veces sienten olores alterados de forma constante, y eso —constante, no un episodio breve— es un tema para el médico, no para mi cuaderno verde. Si lo que te llega es olor a podrido o a humo sin ninguna fuente, o te pasa todos los días, no lo dejes para las señales del más allá: consúltalo primero con un profesional de salud.

Lo mío duró, cada vez, apenas unos minutos. Apareció, me detuvo, y se fue solo. Esa brevedad es otro criterio que uso: una señal se anuncia y se retira; una distorsión médica se queda pegada, día tras día, sin soltar.

Registrar el aroma en el cuaderno verde, y soltarlo después

Comunicación espiritual y señales del más allá: cómo registrar el aroma de un familiar fallecido

Cuando el olor aparece, anoto tres cosas antes de que se me olvide el detalle: la hora, lo que estaba haciendo justo antes, y si había alguna tensión particular ese día —turno pesado en la clínica, alguna fecha que pesa más que otras, cualquier cosa. No siempre coincide con nada. Eso también lo anoto.

No siempre pasa en la cocina, además. Caminando una tarde por el Parque Selva Alegre, entre los eucaliptos que bordean el río Chili, el mismo olor a ajo frito me alcanzó de la nada, mezclado con el olor a tierra húmeda del parque. Ahí entendí, sin poder probarlo, ya pues, que esto no depende de estar cerca de su cocina, sino de otra cosa que se activa distinto.

Hay un recuerdo al que vuelvo cuando dudo de todo esto: el día que puse en orden el armario de mamá, cajón por cajón, con las manos firmes, sin el temblor de antes, y me quedé con la taza de té todavía caliente, mirando hacia el Misti, sin necesitar llorar ni entender nada. No hubo ningún aroma esa tarde. Pero fue la primera vez que sentí que el duelo y yo podíamos estar en la misma habitación sin pelear.

Si te preguntas si hace falta ser medium para que esto te pase, la respuesta corta es que no — es más una cuestión de saber si eres sensible a estas señales que de tener un don especial. Cuando la duda aprieta más de la cuenta, a veces recurro también al Taller de Ángeles, no tanto para buscar un mensaje puntual detrás del aroma, sino para bajarle el volumen a la ansiedad; prefiero quedarme con la sensación antes de sobre-interpretarla.

Mi papá, que es católico practicante, seguramente lo llamaría de otra manera; no coincidimos, y está bien así. El cuaderno verde se sigue llenando, sin que yo lleve la cuenta exacta de las páginas. Para ordenar mejor estas dudas me sirvió estudiar el Medium Certificado + Avanzado, no para convertirme en vidente, sino para entender que lo que siento en mi cocina no es locura. La prueba que uso, si a ti también te pasa: si el aroma es breve, específico, no lo buscaste y te deja más tranquila que asustada, déjalo ser una señal sin necesidad de probarlo ante nadie; si es constante, desagradable o te angustia, esa es una conversación con un médico, no una entrada de diario.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.