Cuaderno de Señales

Qué significa ver libélulas de forma recurrente durante el duelo personal

2026.09.30
Libélula azul en pleno vuelo, símbolo de señales espirituales durante el duelo personal

Una libélula pasa la mayor parte de su vida bajo el agua, no en el aire. Eso lo supe recién hace poco, buscando una explicación que no fuera solo sentimental para algo que me pasó en el balcón. Llevo cinco años de duelo personal por mi madre y ahora, cuando una libélula se queda quieta frente a mí, ya no sé si es casualidad, biología o una señal espiritual que todavía no termino de entender. Lo escribo tal como lo anoto en mi cuaderno verde: con más preguntas que certezas.

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Lo que significa ver una libélula una y otra vez cuando estás de duelo

Para mí no significa un mensaje con palabras. No me va a decir dónde quedó el testamento de mamá ni qué hacer con su ropa. Lo que trae, cuando aparece más de una vez, es una pausa — un segundo en que el pecho se afloja un poco. La primera vez fue en el balcón, con el café ya frío, cuando una libélula azul se quedó suspendida justo frente a mis ojos, sin moverse, como si sus alas batieran demasiado rápido para verse. Sentí un escalofrío y pensé, bien fuerte, que mi hermana me llevaría al psiquiatra si le contaba que creía que mamá me saludaba a través de un insecto. Fui a buscar un artículo sobre odonatos esa misma noche, no para explicar la señal sino para calmarme con algo que no fuera fe ni fantasía.

Libélula azul posada sobre un cuaderno de señales durante el duelo personal

Dudo de cada señal antes de creerla

La segunda vez fue cruzando el Puente Grau hacia el centro; el zumbido fino pasó cerca de mi oreja y seguí caminando sin voltear, casi por miedo. Tres veces en una semana ya no me pareció normal, ya pues. Ahí entró la angustia de siempre: ¿y si estoy proyectando porque necesito que algo externo me consuele? Esa pregunta no se resuelve, se queda ahí. Un viernes, recién terminado el turno de noche, me paré frente al reloj de la sala un buen rato sin preguntarme si marcaba algo, sin buscarle significado a la hora ni a la posición de las manecillas — y fue justamente esa falta de interpretación la que noté después, como prueba de que algo en mí había cambiado. Antes todo era posible señal. Ahora un reloj puede ser solo un reloj.

Fue por esos días que decidí buscar algo de estructura y me inscribí en el Medium Certificado + Avanzado, no para que me leyeran el futuro sino para entender mis propias percepciones. Lo que más me sirvió fue justamente el discernimiento: diferenciar entre lo que una fabrica por necesidad emocional y lo que llega sin que lo busques. Antes, lo que sentí al ver sombras rápidas por el rabillo del ojo me hacía dudar de mi cordura; después entendí que la energía no siempre llega como una voz clara.

Seis meses de terapia del seguro social que no bajaron la angustia

Antes de las libélulas, antes del cuaderno verde, probé lo que se supone que una debe probar. Seis meses de sesiones con la psicóloga del seguro social, una cada quince días, hablando del mismo vacío desde ángulos distintos. No digo que no sirviera para nada — sirvió para ordenar palabras que yo no tenía. Pero la angustia de las noches seguía intacta cuando el consultorio cerraba. Dejé de ir, no por decisión dramática sino porque sentía que ya había contado la misma historia demasiadas veces sin que se moviera nada adentro. Fue después de eso que empecé a fijarme en cosas más pequeñas: un insecto, un olor, un sueño que se repite.

Mano escribiendo señales espirituales en un cuaderno durante el duelo personal

No todos en duelo notan las mismas señales espirituales

No. Una vecina mía baila marinera en la academia del barrio los miércoles por la tarde y, que yo sepa, nunca ha visto ni sentido nada raro desde que enterró a su esposo — y está bien así, no le hace falta. En la clínica tengo una compañera que perdió a su padre hace poco; tiene dos niños pequeños y me dijo, con los ojos rojos, que ella no ve libélulas ni siente olores ni sueña con él. Ahí está el truco: la hipervigilancia de cuidar críos no deja espacio para la quietud que estas señales piden. No es que su padre no esté cerca, es que su sistema nervioso está en modo supervivencia todo el día. Yo, a los 41 y viviendo sola, tengo el lujo de un balcón en silencio, pero sé que no todos pueden pedir señales a los ángeles y quedarse sentados esperando a que lleguen. Eso no es culpa de nadie.

Contraste entre el trabajo de enfermería y la vida familiar en duelo personal

Otras señales que reportan las personas en duelo

Las libélulas son solo una entrada de una lista más larga que la gente comparte conmigo desde que escribo esto. Algunos anotan objetos que se caen sin razón aparente. Otros describen aparatos eléctricos que parpadean o se encienden solos justo cuando piensan en la persona que perdieron. Hay quien ve el mismo número repetirse en tickets, placas, relojes, hasta que deja de parecer casualidad. También está el olor de un perfume que ya no debería estar en la casa, o el sueño que vuelve exactamente al mismo lugar varias noches seguidas. Algunos sienten una presencia justo al despertar, antes de abrir bien los ojos, y otros lo describen más como una sensación física que como una imagen — un peso en el pecho, un cosquilleo en la nuca. Las personas que llegan acá desde el duelo por colibríes me escriben seguido, porque el símbolo cambia de animal pero la pregunta de fondo es idéntica. Ninguna de estas señales se explica sola; por eso insisto tanto en anotarlas, aunque sea en un cuaderno de lino verde que nadie más lee.

Lo que sí explica un curso de mediumnidad para principiantes

El módulo de discernimiento del curso también fue claro en algo que agradezco: la palabra "Certificado" es del vendedor, no una acreditación oficial de nada — confundir diploma con autoridad real es uno de los riesgos de este tema, y prefiero decirlo así de directo. Si lo tuyo recién empieza y sientes que un curso avanzado es demasiado, el Taller de Ángeles y Lectura de Cartas Angelicales es una puerta más suave; a mí me ayudó a ponerle nombre a sensaciones sin tanta carga, antes de decidirme por algo más profundo sobre mediumnidad.

Amanecer frío sobre el volcán Misti visto desde un balcón en Yanahuara

Lo que significa, al final, ver una libélula

Todavía no lo sé con certeza, y creo que esa es la respuesta más honesta que puedo dar después de cinco años. Hay amaneceres en que el cielo sobre el Misti todavía está frío y gris, antes de que se ponga naranja, y me quedo un rato en el balcón sin esperar nada en especial — y ahí, sin buscarlo, es cuando algo suele aparecer. Si la libélula es realmente mamá o es mi cerebro buscando paz, no importa tanto como el hecho de que, en ese segundo, dejo de llorar. Eso es lo único que me llevo de todo este tiempo: no necesito resolver si es señal o proyección para que me sirva. Si te pasa algo parecido, no le pidas aprobación a nadie — ni a tu hermana, ni a tu papá si es católico y se va a preocupar, ni a tus colegas. Anótalo en tu propio cuaderno. Si necesitas algo de estructura para no sentirte sola con las preguntas, el Medium Certificado + Avanzado no te va a quitar el dolor, pero te da compañía en la duda. Y si alguna vez sientes que el peso es demasiado, busca ese apoyo que te permita procesar el duelo con alguien capacitado para eso, no solo con un insecto azul y un cuaderno verde.

Tenga en cuenta: Comparto lo que he aprendido a través de la experiencia, pero no soy médico, abogado ni planificador financiero. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional. Habla con un experto cualificado antes de tomar decisiones importantes.